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warmae

Dissabte, 29 de octubre de 2005

Los Peligros de Penélope Glamour.

El otro día recibí una brevísima visita “sorpresa” que me vino muy bien para respirar un poco de aire fresco de cara a estas dos semanas de “vacaciones”. De camino al puente que cruza el río Severn paramos con el nuevo y chulísimo Freelander de Elliot a ver unas ruinas. En las proximidades nos encontramos una mini exposición perdida en el country dedicada a “Los Autos Locos” (The Wackyraces o una de las mejores series de dibujos animados de todos los tiempos). Posamos con ellos para la posteridad.


María (1 de mis Penélopes Glamour), Patri y Eva

Gracias a uno de los cuatro hombres más importantes de mi vida (hijo y padre de dos de los otros que conforman los roles masculinos que en gran medida -pero no exclusivamente- la condicionan) descubrí aquella desternillante serie cuya protagonista pasó a desterrar a La Cenicienta, La Blancanieves y La Bella Durmiente de los pósters y cuentos de mis paredes y estanterías.

[Y no es que tenga nada en contra de tan carismáticas heroínas, de hecho soy partidaria de que en el mundo debe haber tantas Cenicientas como Valquirias para que todo esté compensado…y preferiblemente que tal equilibrio de roles obedezca a una LIBERTAD DE ELECCIÓN. En cualquier caso, yo personalmente encontraba a las primeras no sé…un poquito vagas por mucho que limpiaran y bastante sosas y aburridas. Vamos, demasiado PASIVAS.]



Bueno, pues sí. Penélope Glamour acababa de llegar a mi vida gracias a mi hermano (que siempre que me ayuda y protege lo hace si no en secreto con discreción y siempre comparte el volante…) y con ella se acabaron los cuentos de “y fueron felices y comieron perdices.” Me atraía más la aventurera Penélope. Ella no esperaba a que vinieran a ponerle el zapatito de cristal. Ni estaba triste hasta que llegara “en caballo con alas, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que la adoraba sin verle y que llegaba de lejos vencedor de la Muerte a encenderle los labios con su beso de amor.”

No. Penélope Glamour era demasiado impaciente para esperar. Soltó unas cuantas palabrotas, se puso un par de botas de trekking de los Panama Jack y se apuntó como otros tantos a la carrera. Además, llevaba en la mochila un par de botas de recambio por si se encontraba por el camino a algún pretendiente que quisiera acompañarle en el camino.


Y es que Penélope Glamour era guapa y lista. No guapa pero tonta o lista pero fea. No. (Y esto no es que sea ninguna originalidad pero sí un desafío teniendo en cuenta sus personajes contemporáneos bien bombis bien camioneras). Era extremadamente delicada, sensible y femenina. Tenía un señor tipazo: un buen culo y un buen par de tetas. No un culo bonito pero una delantera plana o una delantera bonita pero un culo plano. No. Además le traía sin cuidado marcar sus muy trabajadas y genéticamente regaladas curvas ya que no era responsable de la mente de los demás. Penélope Glamour era fuerte, decidida e independiente. Detrás de su APARIENCIA frágil y cursilona escondía a una intrépida guerrera que sólo desvelaba cuando era necesario. Nunca camuflaba su carrera insatisfecha a través de “mi marido es ingeniero” o “mi marido es abogado” sino que ELLA MISMA se hizo ingeniera aeronáutica para pilotar su Auto (El Compact Pussycat Número 5) y Juez para cumplir sus normas… Para COLMO Penélope Glamour era tierna, sorprendentemente ingenua y nunca hacía trampas. La pobre se defendía de los demás pilotos en la carrera con su kit de maquillaje que casi nunca usaba…su champú, su pintalabios, su secador… En fin, Penélope Glamour era simplemente PERFECTA. Le doliera al príncipe que le doliera…


Y ENCIMA siempre ganaba la carrera…

(Bueno quedó segunda en dos ocasiones y tercera en cinco...)


A lo largo de mi vida no he podido resistir la admiración hacia cada Penélope Glamour que me encontraba en el camino… (ya empiezo hablar como una vieja).Me las he encontrado en muchas partes, en Moscú, en Madrid, en Saint-Tropez, en Viena, en Praga con una chaqueta de piel verde estadounidense, en la Universidad, en la peluquería, en la ópera, en un vagón de turista en ruta al Mar Negro, en el teatro, en el supermercado, en los aseos de una discoteca, en la sauna rusa, en el avión, abriendo una guardería, dándoles el biberón a sus hijos, cuidando a su nieto, preparando un examen, leyendo las cartas del Tarot, en la cocina de Auersperg, tocando el piano, limpiando su coche, trabajando con devoción, haciendo gimnasia temprano en la playa, traduciendo a Putin, casándose clandestinamente en China, montando empresas de bolsos y accesorios propios, rezando en la iglesia (sí, rezando en la iglesia)…

Sin embargo, suele pasar que algunas veces el halago deriva por desgracia en un síndrome enfermizo que genera una constante comparación y una búsqueda URGENTE de reconocimiento similar que pretende saltarse todo el trayecto obviando –y en el peor de los casos fingiendo haberlos superado- todos los obstáculos que la bella Penélope Glamour afrontó antes de llegar a la Meta.

En estos casos ya no se trata de libertad o no libertad de elección sino de algo más significativo…

Las Falsas Penélopes no siempre se detectan al instante aunque a la apropiación de esclavos ajenos siempre se le acaba viendo el plumero. Por un lado están las que de verdad se sacaron el título de aeronáutica para pilotar su Auto y a cada estación que paran a repostar comprueban las noticias en los periódicos y revistas más sofisticados para cerciorarse de que el mundo entero está enterado de cuán elevados son sus ingresos, leen la sección de la bolsa y la economía, no faltan un día al gimnasio, celebran cada tramo de la carrera superado en bares de alto copete y se meten un par de rayas de coca antes de emprender la marcha de nuevo. (Algunas de éstas hasta se cambian el nombre.) Por otro lado están las igualmente tristes Cenicientas que quieren dar el pego de Penélopes (¿quizás porque en el fondo no soportan ser Cenicientas se inventan tantos obstáculos y medallas?) poniéndose un mono rosa de Dior, pilotando el Auto con el título de aeronáutico del marido (infringiendo La Ley), parando a tomarse una caña en los bares más humildes (haciendo un secreto esfuerzo)para recalcar que nunca perdieron el orgullo de ser Cenicientas, pero eso sí, sin abandonar el lugar sin cerciorarse primero de que toda la peña del garito no ha perdido de vista la matrícula de su nuevo Auto ( quiero decir el del marido…).

Y he aquí que las tres Penélopes se encuentran un día en el mismo cruce de la carrera conducente a la Meta. Sólo una de ellas se apellida Glamour, claro. No obstante, las dos copias insisten en recalcar esa base común que según ellas las hace idénticas... En ocasiones rozando la histeria, en otras robándole frases y gestos despreocupados a la original. A simple vista las tres parecen iguales. Van sentadas en su Auto, las tres vestidas de rosa y conducen por la misma carretera. Sólo una lleva la coca, el móvil y el billetero rebosante en la guantera (y los periódicos con su foto), sólo una lleva el título del marido y el micrófono con altavoz para que todo el mundo la oiga cuando se baje en los garitos de tercera, y finalmente “la otra” es Penélope Glamour. La AUTÉNTICA.
¿Cómo diferenciarla?
Pues eso es lo que le toca hacer al príncipe ni más ni menos. Ya está bien de colocar zapatitos de cristal…

PD Dedicado a todas las Penélopes que llenan la vida de AUTÉNTICO Glamour…

Por: en | U.K. | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

A los hombres corrientes le asusta la versión original.
Besos,
Clara.

Clarinete | 04-11-2005 15:38:39

Muyy buena y linda nota, me siento en parte reflejada y mi direccion de mail surgio porque suelo usar sombreros y me realcionaron con ella yo le puse glamour porque lo tengo jaja, no poque suelo combinar mi vesturario, y el 17 es porque ya habia otras 16, pero hoy a la distancia de inicio de esta cueta leyendo esto me doy cuenta que nada es porque si, y me siento algo reflejada con ella

Saludos y como dice un amigo: A brillar mi reina!!

Silvia | 04-01-2009 18:31:40

Muyy buena y linda nota, me siento en parte reflejada y mi direccion de mail surgio porque suelo usar sombreros y me realcionaron con ella yo le puse glamour porque lo tengo jaja, no poque suelo combinar mi vesturario, y el 17 es porque ya habia otras 16, pero hoy a la distancia de inicio de esta cueta leyendo esto me doy cuenta que nada es porque si, y me siento algo reflejada con ella

Saludos y como dice un amigo: A brillar mi reina!!

Silvia | 04-01-2009 18:32:15

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