Dimecres, 28 de setembre de 2005
QUIENES DIJERON "Quien esta vinculado a Londres esta vinculado al mundo" y aquello de "Quien esta cansado de Londres esta cansado de la vida"? 
Hace una semana que he empezado a trabajar seriamente con el cuello. Se trata de una serie de ejercicios básicos en tres direcciones y de movimientos tan simples como los de un brindis, (con resultados igualmente embriagadores para el cuerpo, la mente y lo otro, comoquiera que se llame…).Para no olvidarme he puesto una nota amarilla en la puerta de casa (junto a la rosa seca y el cartelito de “carpe diem” que llevo colocando en la puerta por la que salgo desde hace algunos años) por lo que todas las mañanas antes de salir a la calle mi cuello no tiene escapatoria.
Hace 11 años y tres meses exactos me subí en un avión de vuelta de la Monarch Airlines que hacía la ruta de Manchester a Alicante. Tenía 15 años y había pasado un mes estudiando en un colegio de Inglaterra. Era mi primer viaje sola al extranjero y el primero de los más de doscientos que he hecho entre unas cosas y otras a esta tierra. Fue ahí cuando conocí a Cristina y a Mirella. La azafata se me acercó y me preguntó algo que “por fortuna” no recuerdo. No es que me falle la memoria o me haya puesto un collarín en el cuello es que no entendí ni una palabra de lo que me estaba diciendo. Me repitió la pregunta 3 veces hasta conseguir que el cuello se me encogiera tanto que la cabeza y los hombros formaran una línea horizontal perfecta. Lo que me costó olvidar, sin embargo, fueron los sentimientos de culpa, vergüenza y frustración que se apoderaron de mí durante todo el vuelo. Mis padres me habían pagado un curso que valía casi la mitad del coche de mi hermano y yo regresaba a casa sin entender a la pobre azafata que por el tono amable de sus palabras seguro que me estaba preguntando algo tan literalmente trascendental como “¿Necesita una almohadilla para su cuello?.”
Seguro que algún filósofo o científico habrá escrito algo acerca de la capacidad de disfrutar de los placeres de la vida. Sobre la subjetividad, la objetividad y la experiencia acumulada que permite necesaria o innecesariamente al individuo procesarlos.
Yo quería estudiar Traducción e Interpretación, una carrera recién implantada en Alicante y en sólo dos o tres ciudades más de España. La nota que pedían inicialmente en selectividad era alrededor del 7 pero a causa de la demanda, el número de sesenta escasas plazas y el expediente de los demandantes la nota de corte superaba el 8 en mi año. El curso siguiente estudié necesariamente lo suficiente para enfrentarme a futuras azafatas y conseguir, gracias al asesoramiento de mi profesora de Historia, Abelina, que el British Council y la Generalitat Valenciana me concedieran una beca de estudios en el extranjero. (Aquel verano en Chester fue mágico y me encontré de nuevo con mi amiga Cristina.) Así y todo conseguí entrar sólo por los pelos en la carrera (donde volví a coincidir con Mirella.) Aunque nunca he sido una alumna de expediente sobresaliente, sino bastante regular en general y sólo muy buena en unas pocas asignaturas e igualmente muy mala en otras pocas, la verdad es que he tenido mis pequeños grandes triunfos académicos a lo largo de estos años entre los que se encuentran algunas becas de estudios en diferentes países extranjeros y varios puestos académicos premiados.
Pero otra vez por fortuna, y en mi caso necesariamente, hay cosas que no cambian por muchos años que pasen. Hace un año me embarqué en la segunda parte de este embarazo doctoral (que entra en su cuarto -y ojalá último- año de gestación) por lo que siguiendo en la misma línea de investigación tuve que desplazarme de un extremo a otro de Europa. Pero lo hice con ganas y me sentía tan fuerte que arranqué mi coche y me crucé yo sola en una noche España del tirón, impaciente, con el coche lleno de mis bártulos más preciados (los mismos que me acompañaron en mi entrada triunfal en Granada) y con una luna gigante lorquiana acompañándome todo el rato al otro lado de la ventana.
Ya sé que no es que es una gran hazaña hacerse una sola mil kilómetros del tirón (sólo paré en Madrid a comprar una botella de agua y en Burgos a repostar y llamar a mi amigo Javi que causalmente defendía esa mañana su tesis en la Complutense) pero reconozco que subirme por primera vez a ese gran ferry en Santander me hizo sentirme como si hubiera retrocedido en el tiempo y estuviera asistiendo a un momento histórico diferente al de la era de las comunicaciones. Y me pareció tan romántica la despedida íntima de madrugada con mis padres y la idea de “abandonar” secretamente mi país…teniendo como cómplices sólo a los molinos de Don Quijote en Castilla la Mancha… que hoy por hoy es el viaje más entrañable de todos los que he hecho o que mi cuello alcanza a recordar.
La cuestión es que hay cosas que por mucho conocimiento, mucha experiencia acumulada, muchos premios y triunfos…nunca cambian. Y creo que es digno de estudio y reflexión (y sobre todo comprensión) el hecho de que en sólo 1 minuto se le pueda –voluntaria o involuntariamente- permitir a alguien que borre todo lo atesorado en el currículo de tu vida. Y así es como me derrumbo una y otra vez, de la forma más inesperada, por el enemigo más inesperado y en la situación más inesperada. Y no aprendo...
Ese minuto tuvo lugar hace seis meses en un supermercado Tesco. Estaba en casa y era ya tarde cuando me acordé de que no tenía yogures naturales para el desayuno. Por no coger el coche y desplazarme a Sainsburys donde los precios son un poquito más altos pero hay más variedad fui al supermercado más cercano que está abierto las 24 horas. Allí ocurrió la fatalidad. No encontraba los yogures naturales así que después de pasarme más de diez minutos buscándolos me acerqué a una de las chicas que estaba precintando precios y colocando productos en la estantería de los yogures y le pregunté educadamente:
-Excuse me, do you know where the natural yogurts are?
-The what?- me contesta como si le hubiera hablado en japonés.
-The natural yogurts. –repito seria pero con firmeza.
-Sorry, the what?
-The natural yogurts... respondo por tercera vez consciente de que estoy preguntando por compresas con ordenador que regulan la regla.
-The what?
Me muerdo los labios, la miro fijamente a los ojos hundidos entre cinco capas de maquillaje y una raya negra de ocho metros y le digo casi muda:
-Never mind.
Me doy media vuelta y los mofletes me pesan un kilo cada uno, como si fuera un hamster me muerdo los labios para que no se me escape la furia. Salgo a la calle y hace un frío de la hostia. Llego a mi casa y cojo mi diccionario monolingüe, compruebo mis conocimientos más que brillantes de fonética básica inglesa (gracias al Dr Antonio Lillo) y leo:
[ 'naeschl 'io.get uk/ 'iou.get us]. Por un segundo me tranquilizo y recupero en mi cv el Proficiency de Cambridge, el título de Traductor Jurado del Ministerio de Asuntos Exteriores y todo lo que conforma mi carrera, mis amigos ingleses, mis relaciones amorosas, mis últimos once años y tres meses… pero ese momento dura menos que el minuto en Tesco y de repente todo se me vuelve a escapar y encima abro la nevera y no tengo los yogures naturales! Me echo a llorar. ¿Por qué hay gente tan fea? A lo mejor deberían quitarse unos cuantos kilos de maquillaje de encima. ¿Tanta fealdad es capaz de tambalear todos tus sueños? Desde luego conmigo lo consiguió y durante los dos meses de espera de noticias desde Londres me veía incapaz de escribir media tesis en inglés y mucho menos de llegar a formar parte de la SSEES.
Había sido a mi vuelta de las vacaciones de Navidad en España cuando me planteé acabar mi carrera académica en Londres. Mi plan A era demasiado precipitado y casi forzado por lo que empecé a desalentarme aunque sin darme cuenta fue cuajándose en paralelo un magnífico plan B. Decidí acabar mi tesis en España (donde la había empezado) y en paralelo hacer dos años un máster en política exterior rusa, cine, arte y lengua rusa. Siguiendo siempre el sabio consejo de mi madre, la opción de la jornada partida me permitiría seguir en el countryside inglés, conservar mi simbólico e imprescindible trabajo y acabr la tesis solita y en paz. Esta opción me permitiría desconectar de las ovejitas un día sólo a la semana y desplazarme a la super mega city para asistir a un solo curso a l tiempo que aprovecharía para buscarme casa y trabajo para el próximo curso, ir entablando amistades académicas y desde luego, utilizar todos los recursos bibliográficos que la biblioteca de la que hoy es oficialmente mi nueva y “última” facultad pone a mi disposición.
Así es como logré, por fortuna y necesariamente la semana pasada, después de quedarme casi calva por el estrés en la espera, las noches sin dormir por la incertidumbre de la aceptación, las sumas y -sobre todo- restas de en la calculadora registrarme en la School of Slavonic and East European Studies de la UCL.

Lauren de Miami (MA en Psychology), Emma de Suecia (Bioquimical Engineering), Evita la espanyolita (MA in Russian Studies).
Y aunque esto no suene humilde o modesto debo decir que hasta la semana pasada no supe bien dónde me encontraba. Sabía que la SSEES era el centro mundial de estudios en este campo de países del este y que tiene mucha solera (fundada por el presidente de la antigua Checoslovaquia y reinagurada próximamente por el de Polonia y la princesa Ana que es la rectora) pero no sabía hasta la charla de bienvenida ofrecida por el president y provost Professor Malcolm Grant seguida de una rececpción de champagne y canapés para unos cientos de estudiantes de posgrado e investigación lo que significaban estas 3 letras: UCL .


"
[…]
La University College of London se fundó en 1826 como la universidad origen de los cientos de facultades e institutos que conforman la actual universidad federal londinense. Fue fundada por un poeta y un abogado, se trataba de “una asociación de liberales”. Y la ispiró las ideas del filósofo Jeremy Bentham cuyos principios eran la emancipación y la iluminación. Individualismo, originalidad, progresismo, diversidad, tolerancia e innovación era TODO cuanto proclamaba. Así surgió la universidad REBELDE del Reino Unido. Hasta entonces y desde la Edad Media los estudios universitarios estaban monopolizados en el Reino Unido primero por la Iglesia Católica Romana y después por la Iglesia Anglicana a través de Oxford y Cambridge. Debido a esto estas dos universidades ceñían sus curriculums académicos a una ideología concreta y por lo tanto enfocaban el estudio del mundo desde un solo punto de vista. Además limitaban el estudio a la condición sexual, raza y estrato social.
La UCL fue la primera universidad en admitir a mujeres, a estudiantes de cualquier estrato social y a estudiantes de cualquier religión (o ninguna). [Y así se puede ver todavía hoy. Durante la recepción, la semana de matriculación y estos días de induction week, SÓLO he podido ver turbantes, burcas, levis, faldas, pantalones, corbatas, collares, pendientes de plumas, mechas rojas, rastas y todo eso que la UCL reclama como diversidad. Cientoss de estudiantes de rincones muy diferentes del mundo concentrados en una sala brindando con champagne por una sóla causa: la Educación.]
Fue innovadora porque fue la primera en impartir de forma sistemática y a nivel universitario Derecho, Literatura, Lenguas Modernas, Geografía, Ingeniería y Medicina.
Por sus aulas han pasado numerosos poetas, escritores, artistas y filósofos importantes. Asimismo políticos de la talla del actual presidente de Japón.
[Los del grupo de Cold Play estudiaron Matemáticas y Económicas aquí pero se hicieron cantantes en uno de los clubs y society de la Students Union]
En sus laboratorios se descubrieron las hormonas, la adrenalina, los bloqueadores beta, las enfermedades autoinmunes, la transmisión nerviosa, la lámpara termiónica que permite el desarrollo de la electrónica moderna, 5 elementos de la tabla periódica como el helio y el neon entre otros.
La UCL ha sido galardonada con 19 premios Nobel: 1 en Literatura, 2 en Física, 6 en Química y 10 en Fisiología y Medicina.
Algunos estudiantes salen de la universidad sin entender el concepto de educación porque a pesar de que ésta es un lugar propicio para ella el estudio no es siempre una garantía. Existe sólo una sola educación, política y religión y se llama :Género Humano, la cual sólo puede ser entendida desde dos pilares básicos que os toca a vosotros crear. Pero en la UCL somos optimistas y confiamos siempre en el éxito. Porque si esta universidad forma parte del G5 de universidades británicas de élite es sólo porque tenemos los mejores estudiantes del mundo después de un proceso cuidadoso de selección: vosotros, 7000 estudiantes de tercer ciclo que forman parte de un total de 19.000 estudiantes procedentes de 142 países diferentes. Y contamos con todos los recursos para construiros las alas que os eleven cuando os lancéis del precipicio que la vida nos obliga constantemente a saltar. Y para ello ponemos a vuestra disposición todos los fondos económicos (el mayor fondo concedido a una universidad británica por el gobierno 162 millones de libras)y de conocimiento a vuestro alcance (con una de las bibliotecas más grandes del mundo que alberga 2.000.000de volúmenes). El personal académico más competente escogido entre más de 85 países diferentes, tutores personalizados, consejos de psicólogos y asesoramiento laboral. Queremos gente que se salga del camino, queremos pensadores libres, originales que formen sus propias ideas y valores y convicciones y las compartan con nosotros. Estamos abiertos a todo lo que sea diferente y discrepe de nuestras ideas y métodos. Creemos que éste es el único camino posible para alcanzar la DEMOCRACIA. Sed bienvenidos por favor.”
[…]
Cuando este señor dejó de hablar creo que mi cuerpo y la butaca del auditorio del teatro Bloomsbury eran una sola pieza. Me sentía inteligente, fuerte, protegida, afortunada y más libre que nunca.
No sé si lograré lo requesitos de salida de la UCL pero he logrado cumplir los de entrada y espero que eso mantenga mi cuello siempre firme. Desde luego con escenarios y bienvenidas como estos merece la pena intentarlo.

segunda jornada en la UCL, al llegar temprano me encuentro con que una serie televisiva inglesa se encuentra rodando uno de sus episodios...
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