Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

warmae

Divendres, 19 de agost de 2005

La última matrioshka.

Hacía siglos que no iba al cine. De repente llega Vlada, mi mejor amiga rusa, a pasar un verano más a casa de mis padres y ya nos conocen los empleados de la taquilla... El lunes fuimos a ver Les poupées russes (Las muñecas rusas) que es la continuación de L'Auberge espagnole (Una casa de locos, que por cierto vi con Mirella hace tres o cuatro veranos y en la que igualmente me sentí identificada con su protagonista). Es que útimamente me veo en todas la películas y en todos los telediarios...¿Será que me estoy obsesionando conmigo misma? ¿Qué le pasa a mi ego? Me habrá poseído el espíritu de Narciso? Espero no tener tan trágico final...

Bueno, Las muñecas rusas...¡qué maravilla la de tener amigos por todas partes del mapa! Amigos de todos los tamaños y colores, claro, si no tiene gracia...
En esta película, de guión corriente, argumento casi predecible, fotografía humilde y algún cliché pretencioso por aquí y por allá... -como la habrán descrito critiquísimos expertos del mundo cinematográfico-se encierra el enigma del ser humano...Y ¡no! no me voy a poner filosófica como de costumbre:me refiero sólo al título que escogió su director, Cedric Klapisch, que alude al símbolo del folclore del pueblo ruso: LA MATRIOSHKA.

Mis Matrioshkas en: la Playa del Altet, Elche, Alicante, Comunidad Valenciana, España, Europa, La Tierra, El Universo, La Nada...y yo! :)

Después de ver la película muchos recuerdos se me pusieron a flor de piel y al llegar a casa tuve la tentación de abrirlas todas y cuál no sería mi sorpresa cuando comprobé que faltaban en todas la última matrioshka, la que está cerrada, la que le confirmó al protagonista que siempre hay una versión definitiva...
Pero antes de empezar a ver señales negativas, mi muñequita rusa de carne y hueso, me hizo algunas aclaraciones:


vlada y eva

La matrioshka, souvenir ruso por excelencia, está familiarizada e identificada por historiadores y conocedores del folclore ruso como un fenómeno de cultura universal. Un puzzle que envuelve un misterio dentro de un enigma: el alma rusa.
Aunque resulte extraño las matrioshkas tienen poco más de cien años. Surgieron a finales del siglo XIX, cuando Rusia atravesaba una etapa de esplendor artístico y desarrollo económico y de ahí el resurgimiento de un fuerte -y no por ello peligroso o irracional- sentimiento de identidad nacional.
En este contexto hay que situar a Anatoly Ivanovich Mamontov y su centro artístico espiritual de Abramtsevo. Mamontov era traductor, editor, coleccionista de pintura rusa y propietario junto a su hermano de un taller sito en la estepa rusa dedicado a "La educación de los niños". En este taller se ofrecía trabajo a todo aquél con inspiración, creatividad y fantasía dispuestas a la elaboración de juguetes para niños haciendo hincapié en los juguetes para niños campesinos.
Aquí se trabajaban las muñecas etnográficas, vestidas con trajes festivos típicos de las diferentes regiones de Rusia (gubernias y uezds) y se concentra una colección muy diversa de juguetes artesanales de muchos países extranjeros, existiendo una preferencia por los orientales(concretamente los de Japón).
Así que fue un juguete ruso-japonés el origen de la matrioshka rusa: era una figura calva masculina propia de un sacerdote budista del cual se iban extrayendo discípulos más pequeños hasta llegar al último en el que se podía leer "made in Japan por un monje ruso". Esta figura que procedía de la Isla de Honshu y se llamaba Fukuruma se encuentra en el Museo de Juguetes Artístico-pedagógico de Serguiev Posad.

Uno de los primeros pintores de Matrioskas fue Maliutin, gran conocedor del folclore ruso que supo fundirlo con su talento e intuición en arte ruso profesional: utilizó los colores alegres y vivos que carcterizan a los rusos (rojos y amarillos sobre todo) y se inspiró en las jóvenes mozas rusas de delicado rostro redondo, de niñas perennes, de labios y pómulos marcados. Su primera muñeca iba vestida con Sarafán (vestido nacional ruso), bufanda, falda y delantal y sostenía un gallo negro en las manos.
La bautizó Matrioshka. En la Rusia rural de antes de la revolución el nombre Matryona o Matriosha era popular entre las jóvenes de los pueblos. Procede de la raíz latina Mater (madre) y con el prefijo -ka los rusos lo hacen todo pequeño... (es el sufijo diminutivo que paradójicamente los rusos utilizan en su lenguaje hablado constantemente para empequeñecer su grandiosidad inabarcable).
Estas muñecas de madera representaban así a las mujeres lozanas a la vez que manifestaban uno de los más antiguos (igual que las venus de pechos prominentes y vientre abultado prehistoricas) símbolos de la cultura de la humanidad: la maternidad.

Lo había intuído pero nunca lo había comprobado. De hecho, cada vez que le traía una Matrioshka a algún amigo o familiar y me preguntaban su significado yo decía "fertilidad" seguramente. Así que me volví bastante insolidaria ante los problemas de superpoblación y empecé a regalarlas también en las bodas... Llené mi casa de ellas y también la de mi hermano y mis conocidos por todo el mundo. El primer juguete de mi sobrino Hugo fue como el de aquellos niños campesinos una matrioshka gigante de madera que compramos,Iliá, mi mejor amigo ruso y yo el día antes de abandonar Rusia como ciudadana residente...

La película no me impactó desde el punto de vista artístico, recomiendo como siempre que se vea si es posible en versión original, la traducción es mala y el doblaje de los rusos horrendo. La lengua rusa es una de las más dulces y melódicas, pero por alguna razón extraña existe el prejuicio de que suena militar, con erres marcadas (nunca más lejos de la realidad), así que me quedé espantada cuando los personajes rusos subtitulados al español, en la versión española, hablaban en ruso pero no por rusos sino por españoles haciendo una parodia del ruso. ¡¡Mi amiga rusa no entendió una palabra en su propio idioma!! Vergonzoso.

Lo que sí consiguió la película, sin mucha dificultad, fue identificarme con su protagonista y localizar a mis amigos entre el resto de los personajes.
Con este tipo de películas dirigidas a un público real, amplio y definido uno se asegura unos ingresos fijos y a veces se le olvida reparar en otros detalles quizás más relevantes, pero me hizo gracia y hasta me consoló la idea de estar asistiendo a un fenómeno sociológico e histórico concreto como es el nuestro.

Siempre he creído que en la época que nos ha tocado vivir no había muros de Berlín que se vinieran abajo, ni Marlenes Dietrich plantándole cara a Hitlers o abismos ideológicos como el de entre la dictadura y el movimiento hippie por ejemplo. Pero después de volver a Rusia y convivir durante dos años sólo con rusos, es decir, de "retroceder" en el tiempo en todos los sentidos de la expresión, he podido descubrir que gran parte de mi generación está poniendo también su grano de arena, haciendo pulso con lo que trata de imponerse a la fuerza sin contemplar todas las opciones posibles... Sin embargo, me alegra escuchar que no todo el mundo ve en la globalización los aspectos negativos... (a los que sólo ven lo malo les recomendaría unos añitos de servicio militar en Rusia sin que por ello pueda pasar por alto la satisfacción de gozar las idiosincrasias particulares de cada persona y su sentimiento sano, lógico y fruto de un romántico nacionalismo). Me cuesta creer que las cosas son 100% negativas o 100% positivas, creo que todo es mucho más complejo. Afortunadamente.

He pasado cuatro estancias en Rusia sin contar las vacaciones. En las dos primeras me sentía como un elemento globalizado occidental y en las dos últimas como un líder nacionalista ruso. Ahora creo que han sido las cuatro experiencias necesarias para tener una visión justa de la realidad.
Las primeras veces, en concreto la segunda, vivía y veía a través de los ojos de occidente y no por ello dejó de ser menos maravilloso (menos cuando creí que mi modelo de vida era mejor y sin querer trataba de imponerlo). Allí entablé lazos también fuertes. El ochenta por ciento del grupo no nos hemos rendido y hemos paseado a lo largo de estos siete años nuestra amistad por todo el mundo. Quizá fueron las circunstancias, el duro y frío invierno que nos tocó vivir, el reciente colapso de la unión soviética y su inestable transición...pero nosotros a nosotros mismos éramos todo cuanto teníamos y el calor humano era más intenso allí que a este otro lado. Aquella beca de la universidad fue como una erasmus fuera del tiempo y del espacio. En cualquier caso, en aquellos años en Rusia, ser francés, español, austriaco, americano, alemán, belga, italiano, griego,inglés, irlandés, finlandés, suizo, maltés incluso bermudiano (espero no dejarme a niguno) era LO MISMO. Ser gay o no serlo era cuestión democrática y fue tomando fuerza hasta hacerse casi casi con la mayoría, hasta el punto en que no serlo te hacía plantearte tu propia sexualidad... y alguno, afortunadamente, salió del armario (a pesar de que no era el país más adecuado para ello y todavía la mayoría de discos a las que íbamos eran clandestinas y necesitabas un brújula potente para dar con ellas).

Éramos un grupo de lo más variado. Cada uno de los casi veinte que vivíamos las 24 horas del día juntos era de su padre y de su madre, claro. Vivíamos todos en una residencia para estudiantes extranjeros en el centro de Moscú a quince minutos paseando por el río de la Plaza Roja. No hace falta que diga que hubo anécdotas para directores de cine de todos los géneros. Y es que no se trataba sólo de nosotros sino de las circunstancias que nos estaba tocando vivir.
Han pasado los años y como desde Una casa de locos todos hemos ido abriéndonos camino enfrentándonos casi a los "mismos" problemas. No he perdido el contacto apenas con ninguno pero han sido los ingleses los más fieles desde el primer momento y el director de teatro de las islas Bermudas. Con los primeros, así como con Ibán de Las Palmas y Pedro de Murcia me he encontrado practicamente cada año en Viena, Berlín, Barcelona, Alicante, Londres, Brighton, Bruselas, la Haya, Amsterdam, Rotterdam y sólo con Colin que vino de vacaciones y Chris con el Sky Channel a cubrir el secuestro del Nord- Ost me he vuelto a encontrar en Moscú y en la residencia de Komsomolski Prospekt, donde nos conocimos.
Fueron tan intensos los días de aquella estancia en Rusia que recuerdo tener pesadillas semanas antes de marcharnos pensando que llegaba mi último día. No pude revelar las fotos ni ver la película que habíamos grabado hasta que no pasó algún tiempo. Por supuesto la idea de volver de nuevo al país y mucho menos la de vivir en el mismo sitio era lo último que jamás podría pasárseme por la cabeza...

Pero un buen día Rusia me salvó la vida y tuve que volver para agradecérselo. Y menos mal que volví porque me lo habría perdido TODO y hoy no enetendería NADA y probablemente sería incapaz de tener amigas que con veintidos años ven una locura ser gay, una vergüenza compartir las tareas domésticas con un hombre, no aceptar la idea de la mujer ha nacido para estar en casa, no ir a gastos pagados por la figura masculina o tratar de invitarlo...
Vamos, que si hace tres años con sólo 24 años en Rusia era una solterona ahora que voy camino de los 28 ya se me habrá pasado el arroz, el postre, el café, la copa y el puro.
Aunque ayer Vlada y yo lo hablábamos...para bien o para mal Rusia está cambiando.

Respecto a mis amigos occidentales me pregunto si algún día dejaremos de tener esa complicidad y referencias comunes al mismo tiempo que ese sentimiento nacionalista que nos hace de algún modo diferentes y extraños.

PD Para mi alivio la última matrioshka estaba guardada en un cajón para que mi sobri no se la llevara a la boca. Para la sorpresa de Vlada, el traje regional que me compré en mi primer viaje a Rusia con dicecinueve años no corresponde al de moza soltera sino al de tártara casada (no, si al final resultará que soy más tradicional de lo que me pensaba...).

Por: en | RUSSIA | Comentarios (14) | Referencias (0)

Los comentarios están bloqueados

Acerca de

UDHR Article 19.Everyone has the right to freedom of opinion and expression; this right includes freedom to hold opinions without interference and to seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers.

Búsqueda

Categorías

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009